LA HIJA DEL MILLONARIO NUNCA HABÍA CAMINADO — HASTA QUE ÉL ATRAPÓ A LA NIÑERA IN FRAGANTI HACIENDO ALGO INCREÍBLE

Desde arriba, llegó el sonido familiar: un objeto golpeando la pared, luego otro, y después la voz de Lara, quebrada de rabia.

—¡No quiero! ¡Váyanse! ¡Todos se van igual!

Carmen, la gobernanta, apareció en la escalera con una expresión fatigada que parecía ya permanente.

—Señor Álvaro… trancó la puerta del cuarto y está tirando los juguetes contra la pared.

Álvaro subió sin prisa, como quien camina hacia un incendio del que no puede escapar. Del otro lado de la puerta, el llanto no era de dolor físico: era frustración pura, una tormenta sin lenguaje suficiente.