Mi mejor amiga me pidió prestados 8,000 euros y desapareció. Tres años después llegó a mi boda en un coche de cien mil… y lo que encontré en su sobre me dejó sin aliento.

“Tomé tus 8,000 euros y huí. Era mi única forma de sobrevivir y empezar de nuevo.”

Seguí leyendo.

“Con ese dinero abrí una pequeña tienda de ropa de segunda mano en Mazatlán. Fue mi refugio. Trabajé día y noche. Luego la vendí, invertí lo poco que había ganado… y por primera vez, la vida me sonrió.”

“Ese coche, esa ropa… nada de eso me define. Pero había algo que tenía que devolverte antes de poder seguir adelante.”

Dentro del sobre, junto a la carta, había otro papel gris.