Niña Envió “Golpean A Mamá” Al Número Equivocado — Jefe: “Voy Para Allá”

Mateo se incorporó. En su cabeza no había estrategia de negocio ni cálculo de territorio. Solo una idea fija: no otra vez. No una niña más.

El hombre apareció al final del pasillo: grande, descompuesto, con los ojos inyectados, las manos manchadas. Se detuvo al ver a Mateo y parpadeó como si la realidad le costara.

—¿Quién demonios eres tú? —gruñó—. ¡Sal de mi casa!

Mateo lo miró de arriba abajo. No lo miró con rabia, sino con la evaluación fría que se reserva para una amenaza. El tipo dio un paso, alzó los puños.

—He dicho que te vayas.

En un instante, Mateo se movió. Fue rápido, limpio, aterrador. El hombre terminó en el suelo, jadeando, con la mano de Mateo cerrada en su garganta lo suficiente como para dejar claro que el final era una opción.

—Escucha —susurró Mateo, y su voz fue suave, lo cual lo volvió peor—. ¿Dónde está la niña?