“NO ENTRES A LA CASA, TU NOVIA TE TENDIÓ UNA TRAMPA” — GRITÓ EL NIÑO POBRE AL MILLONARIO…

Esa noche, por primera vez en mucho tiempo, Julián no pudo dormir. Y no sabía que aquella decisión de no creer del todo y, aun así, revisar… no solo le había salvado la vida. Estaba a punto de derrumbarlo todo: su relación, su apellido, y la historia que creía conocer de su propia familia.

A la mañana siguiente, encontró a Mateo durmiendo bajo un toldo, abrazado a un perro callejero. El niño se sobresaltó al sentir una mano en el hombro.

—No tengo nada, señor, no me quite lo poco que tengo —balbuceó.

—Tranquilo —dijo Julián—. Anoche dijiste la verdad. El gas había sido manipulado. Quiero que me cuentes lo que viste.

Mateo lo miró desconfiado.