María le apretó la mano.
—La gente dice que te estamos robando la infancia, mi niña. Que deberías estar con muñecas y caricaturas.
—Abuela —respondió Harper, mirándola con ternura—, antes de conocer a Wid yo ya estaba arreglando radios y leyendo libros de ciencia de la biblioteca. Ya era “rara” para los demás. La diferencia es que ahora tengo mejores herramientas… y compañeros.
Fue Harper quien propuso la solución que cambió la marea: nada de ruedas de prensa controladas, nada de discursos preparados. Un día de puertas abiertas.
